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lunes, 19 de mayo de 2008

Acompañar sin molestar, como Radio Belgrano

Esta situación es general, todos los hombres hemos pasado por esto y todos hemos actuado de igual manera. Debe estar impregnado en el ADN masculino.


Hablamos de esa oportunidad en que tu amigo te llama a cualquier hora y te sentencia "Me peleé con fulana, esta vez es difinitivo, se fue de casa....". No hace falta más palabras. Acuerda lugar y hora y va. Previo explicación a la pareja de uno por su ausencia.

El encuentro es despojado, con pocas palabras. O con temas banales. Nada de discursos, presencias. Se mira la tele, se cena afuera, hablando pelotudeces. Se hace nada, de a dos. Se evita pensar. Se simula que todo está bien, aunque sea por unas horas.

La vuelta a casa. Dialogo con nuestras novias/esposas/amantes/maridas, etc. Comienzo del interrogatorio, con preguntas tales como "por que se pelearon?","De quien fue la culpa?","Está saliendo con otra?","Le metió los cuernos?","Donde está parando?", " Como se dió cuenta de los cuernos?". Y vos miras asombrado.

"No sé, no le pregunté" contestás vos. "Y de que estuvieron hablando toooooodo este tiempo?" y ahi te insulta, te dice que no puede ser e incluso duda que todo eso haya existido.

Es que seremos tan distinto? Es que no comprenden las mujeres (o cierto tipo de mujeres) que no es necesario hablar en ciertos momentos? Que lo importante es estar. Sin preguntar, sin averigüar, sin joder, sin hacerle acordar al otro lo mal que está. Engañemosnos, al menos, unas horas.

Es mentira que los chicos no lloran, pero es un lindo tema, Robert, somos todo oídos!!


sábado, 5 de abril de 2008

Esa sensación de humillacion...


No hace falta que el otro nos desnude y nos ponga una manzana en la boca para sentirnos humillados, con sutilezas la gente experta puede lograrlo con todo éxito!!

Cuento una anécdota que me pasó hace como 10 años (esta pertenece a larga serie de "Momentos Humillantes").

Segundo trabajo "profesional", es decir, relacionado con mi profesión. Yo cobraba por medio de una caja de ahorro que mi empleador habia abierto a mi nombre, pero nunca me dió una tarjeta para realizar operaciones en forma electrónica, por lo tanto tenia que ir al Banco a extraer mi sueldo. O sea, me escapaba del laburo, con traje y todo el disfraz para cobrar mis emolumentos.

Nunca avisaban cuando depositaban mi sueldo, por esa costumbre de no planificar nada. Por lo tanto, tenía que ir al Banco, pedir mi saldo y realizar la extracción.

Corría la decada de los noventa. No estaba todo tan cybernético. Para realizar esa tarea en un banco, al menos en el banco en que me depositaban el sueldo, una señora recibia los pedidos en un gran mostrador, introducia mi numero de cuenta en una pc y me escribía el saldo.

Ese día había mucha gente frente al mostrador largo en forma de "L", todos realizando sus operaciones. Y una sola terminal donde se realizaban las consultas. La señora me atiende en un extremo de la L, la pc se encontraba en la otra punta de la L. Habitualmente, me anotaban el saldo en un papel y se acercaban y me decían cuanto queria extraer. Ese día fue la excepción.

- Vengo a hacer una consulta de saldo y a realizar una extracción.

- Bueno, dame el numero de tu cuenta.

Ella, la humilladora, se dirige con mis datos a la otra punta de la L, consulta con su PC y me grita adelante de aproximadamente 20 personas:

"TENES 48 CENTAVOS, CUANTO VAS A RETIRAR?"

La gente inmediatamente giró su cabeza, mirandome, todos querían saber quien era el pobre diablo, algunos amagaron a darme plata.

Yo sólo atine a susurrar "ahhh...no me depositaron la plata...gracias!". Escuché unas risas, unos comentarios, pero lo único que quería era irme de ahi. Cuando crucé el umbral, ya era un hombre libre, orgulloso y dueño de su destino.

Nadie nunca me humilló con tan pocas palabras. Me podrán decir que tratarme de pobre, no es humillante, no es eso, lo que me humilló fue el tono. Sabía que no iba a retirar esa plata y me lo preguntó igual. Una profesional de la humillación, una bancaria!!

Para remediar el dolor que me trae el recuerdo, porque la mera evocación de ese hecho luctoso me pone vergonzoso, pongo un tema.

El señor no necesita presentación. Es amigo de la casa. En este caso, la casa invita.



Pd: El perro lo puse porque es buen compañero y no deja que me humillen. Me gustó!

miércoles, 2 de abril de 2008

Dias raros los de ayer...


Ayer a la tarde, hubo una conjunción astral en el centro de Buenos Aires.

Tomemos nota:
- Concentración en la Plaza de Mayo, convocada por el gobierno a las 4 de la tarde.
- Ataque mediatico de la inminencia de disturbios por los manifestantes.
- Una tormenta que se avecinaba en forma amenazante.
- Un feriado en el medio de la semana que llamaba a un descanso reparador.

Conclusión, a las cinco el centro estaba vacio, abandonado, solo transitado por estoicos trabajadores, cuyo deber profesional casi tocaba el del cartero, al cual no existe fenomeno meteorológico que lo reprima. Entre ese grupo de talibanes del trabajo, estabamos, mi amada esposa y yo, su gentil dorima.

Volvimos en colectivo, en el 130, para más datos para los conocedores del laberíntico sistema de transporte urbano de pasajeros, propio de la imaginación del Gran Jorge Luis.

Pero notamos que los colectivos tenia una mezcla de pasajeros rara. Primero estaba vacio, y luego por los comentarios, estaba lleno de gente que no era pasajero usual de colectivos. Y les comento pequeñas anecdotas.

- Una pareja de señoras muy chetas comentaban el trayecto como si fuera un bus de turismo en el centro de Roma. Todo le parecia "raro" "divertido" "loco".

- Un cuarenton bien empilchado con traje deambuló por todo el colectivo con un billete de dos pesos, pidiendo monedas. Cuando una chica le dió monedas, él al ver que tenía una de 25 centavos, le dijo. "Tenés cambio? Buenísimo!!!" En ese tono cheto que todo porteño detecta al milisegundo. Al bajar saludo a la chica y abajo del bondi, elevó su pulgar al aire agradeciendo el cambio otorgado.
- Un señor sentado al lado de la máquina expendedora de boletos, dió cinco cursos de como sacar boleto. Por donde poner la moneda, como agarrar el vuelto, por donde sale el boleto. Y la gente miraba anonadada.
- Una chica le grito al colectivero "me abrís, pliiiiiiiiiiiiiisssss" para que la dejara entrar. Era una chica linda, motivo por el cual la dejó entrar.
Conclusión: Extraños días, extraña gente que tornó mi viaje divertido!!
Gracias a ellos!! A esta gente alegre y que me iluminó el día tormentoso! A las siete se cayó el cielo.
Cierro con tema alegórico dedicado.
REM - Shiny Happy People



PD: Me encanta como bailan!!